La marcha de las tortugas

Treinta tortugas marchando por el aire

Temblaban, trastabillaban, pero no iban a rendirse

Como hojas de avellano sopladas por el viento, treinta tortugas marchaban por el aire

Livianas como lágrimas de enero y suaves como los abrazos de febrero, lentas como las palabras intercambiadas y silenciosas como las que se quedaron en la garganta.

Presentes, ausentes, intermitentes

Treinta tortugas, una a una, con pequeñas patas livianas en el aire

Marchando con el viento, porque la tierra nunca fue suficiente…

 

Así empezó nuestra historia

Con treinta tortugas marchando por el viento.

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