Sepultura

Fue un error, no quisiste hacerlo. Lo sé, se fue de tus manos, sólo querías compañía y cuando te diste cuenta ya era demasiado tarde, el corazón estaba expuesto y la sangre fluía a montones.

No fue tu culpa, claro que no, pero temías que la gente te señalara. Al final tus manos estaban llenas de sangre, y el cadáver aún parecía tener sus ojos fijos en ti. No, no fuiste tú quien cometió el crimen, pero ahí estaba la culpa, haciendo estragos en tu cuerpo. Las náuseas incontrolables y el cuerpo temblando. Un problema que nunca debió ser tuyo.

¿Quién fue quien perdió el control? Los límites son difusos, lo único claro es que tú aún respiras y ella no. Y si no fue tu culpa no hay nada que debas hacer, pero no soportas ver el cadáver, las ruinas, las sobras… ¡No lo hiciste tú! ¡Que quede claro que no lo hiciste tú!

Pero el maldito cadáver te mira, y aún sin vida te está culpando. ¿Por qué lo hace? Tú no le pediste que muriera por ti, aunque la verdad es que tampoco hiciste nada para detenerla. Y ahora está muerta y eres tú quien tiene las manos llenas de sangre.

Tal vez fue un acto suicida, tal vez tú no supiste cómo reaccionar porque no parecía tan grave. Ahora tendrás que sepultarla para dejar de verla, porque siempre ocultamos nuestros errores para no dejar evidencia de que no somos perfectos. Tendrás que sepultarla para que deje de mirarte con esos ojos acusadores, para que deje de intentar culparte, para olvidar que existió.

Al final mirarla es como mirarte al espejo…

¿Y si revive? Pues tendrás que matarla, tendrás que golpearla hasta que ya no respire, hasta que muera de nuevo. Quizás debas arrancarle los ojos para que deje de juzgarte, y tendrás que sepultarla aún más profundo. Cada vez que reviva tendrás que matarla y sepultarla más profundo. Más allá del subsuelo, hasta que todos la olviden y no haya manera de que regrese.

Hasta que nadie la recuerde, hasta que deje de mirarte.

Hay que cerrar sus ojos, que también son los tuyos, y limpiar su sangre, que también es tuya. Pedirle disculpas y perdonarte a ti misma, aunque no baste para revertir el error.

Tú no la mataste, pero tenía que morir. Sepúltala y cubre todos los espejos para que ya no pueda encontrarte.

Fue un error, no quisiste hacerte esto, y no quieres culparte pero son tus propios ojos los que te juzgan y tus dedos los que te señalan. No querías perder el control, sólo querías compañía, sólo querías entenderte. Y ahora sólo quieres sepultarte para nunca más verte, para nunca más recordarte.

5 comentarios sobre “Sepultura

  1. Me recuerda a lo que estoy escribiendo… Me gustó mucho eso de sepultar como hacemos con todo… Buen relato, da para una trilogía. Me quedo por aquí

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