Regresa

Sería absurdo pretender que todo está olvidado, sabes que no es así de sencillo para mí. Te lo dije cientos de veces porque quería que entendieras al menos una diminuta parte de lo que sentía. Dijiste que sí, que lo entendías, que sabías qué era lo que te quería decir.

El tiempo pasó y la realidad cambió, vaya que lo hizo. La distancia dio lugar al aparente olvido, es fácil ignorar lo que no puedes ver, se vuelve menos directo, menos personal. El tiempo afloja los nudos, basta con un tirón para recuperar la libertad.

El problema es que no quiero hacerlo, no quiero desatar el nudo. Alguna vez me dijiste que era tu ancla a la realidad, y si te quito eso, podría perderte para siempre.

Aquella vez, ocultos detrás de la puerta, dijiste que yo era el amor de todas tus vidas. Prometimos sobrevivir a pesar del miedo que sentía por lo que estaba ocurriendo afuera. Las ráfagas brillantes, los golpes y los gritos, tus manos sosteniendo las mías para regresarme al presente. Está bien, calma, no voy a ir a ningún lado sin ti.

Bastaron tres días para que llegaran las noticias, y dijiste que tenías que hacer lo correcto. Un maldito sentido de la responsabilidad que nunca había odiado tanto como en ese momento. Tres bolsas y un beso de despedida. Está bien, calma, nos volveremos a ver.

Los trece mares, tempestad y fracturas. Malos términos con las sirenas, cantos cautivadores. El límite entre las realidades se difuminó para ti y entonces te perdí para siempre.

Así que ahora paso cada noche tratando de olvidar tu rostro para dejar de sentir.

He caminado por estas tierras durante años, creyendo que con cada día que pasa siento menos. Sí, que te he olvidado, que ya no duele, que está superado, pero tú más que nadie sabría que no es así. Las noches como esta son las más difíciles, un poco de rechazo y vuelvo a ser la niña perdida que encontraste un día. Un poco de pasión mal enfocada y regreso al aislamiento del que es tan difícil salir.

Y desde aquí miro las velas de los barcos que vienen y van, creyendo que volverás. Pero el nudo nos delata, no puedo sentir la tensión, no hay nadie tirando del otro extremo deseando volver. Nada cambia.

Te gustaría escuchar esto: la guerra terminó y ya no tendríamos que ocultarnos en esos refugios subterráneos. Se volvieron a levantar las torres, se cerraron las minas. Volví a escuchar los rugidos más allá de las montañas verdes…

Regresa, por favor, es lo único que hace falta aquí para que haya valido la pena.

Estas noches difíciles pasarán, y volveré a vagar creyendo que una vez más lo superé. Diré que estoy bien, que no te extraño, que no necesito este nudo. Y una vez más volveré a fallar al intentar desshcerlo.

Escucha, sé que nada era perfecto, pero era real, era cierto, era auténtico. Lo que hay en los trece mares no lo es, no las mires, no las dejes entrar.

Regresa, no te aman. No lo harán, ellas no pueden sentir.

Regresa, tira de la cuerda, dime que estás intentando volver.

Y si la decisión es tuya, al menos regresa para decirme que no me quede atada a una historia que no volverá a ser.

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