Somnolencia inducida

Pasos firmes contra el suelo, uno tras otro, no hay tiempo para dejar de correr. La lluvia se acerca, el ambiente es húmedo y eléctrico. Bastaría una chispa para hacerlo estallar.

Sólo puedo correr más rápido, todo lo que veo es un paisaje verde. Las montañas a lo lejos, los arbustos a orillas del camino, los pastos altos que se sacuden con el viento. Las criaturas que revolotean a mi alrededor.

Quisiera detenerme y gritar, libertad y nostalgia en un mismo encuentro. ¿Cómo podrías entenderlo si jamás has estado bajo mi piel? ¿Cómo podría explicarlo si yo no logro comprenderlo?

La última vez que fui a la orilla lo supe, he hecho las preguntas correctas en los momentos equivocados. Tuve que dejarlas en el agua del río para verlas partir. Ahora no queda nada más que escapar, correr antes de que llegue la lluvia, correr más rápido que el miedo. Llega al borde de la realidad y destrúyelo por mí, por favor.

Aquella tarde fue amarilla, la luz entraba por la ventana y caía en mi cama. Vi a los fantasmas partir y supe que era momento de dejarlo todo atrás. Somnolencia inducida y pasos torpes, una ventana desde la que ya no hay nada que mirar.

Todo duerme, todos sueñan, es hoy o no lo será nunca.

Recuerdo la última vez que pronunciaste mi nombre, dijiste que era como miel en los labios, que no lo olvidarías nunca. Los siglos borraron tus facciones y nadie más lo ha pronunciado desde entonces.

Pasos firmes sobre la tierra, destellos en el cielo. ¿Cómo podría regresar si nunca me fui? ¿Qué hago cuando la libertad y la soledad convergen en este punto sin retorno?

¿A dónde más puedo ir?

¿A dónde fuiste sin mí?

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