Apocalipsis

Aquí estamos, lado a lado, como lo estuvimos hace tanto tiempo.

Despedidas desesperadas, un último intento, una última oportunidad. Un último riesgo, un salto al vacío, ¿puedes entenderme ahora?

No hay nada más que perder…

Las explosiones retumban en mi interior, hacen vibrar la tierra bajo mis pies. El viento huele a humo y tierra mojada, con un ligero toque dulce que está fuera de lugar. Y, frente a nosotras, la visión apocalíptica del final de todo lo que conocemos. El fuego distante, los edificios colapsando y los destellos eléctricos que llenan el cielo con tonos púrpuras.

Amor mío, estoy muerta de miedo.

A lo largo de nuestras vidas has tenido muchos rostros distintos. Recuerdo cuando nos conocimos en un tren, llevabas el cabello recogido con un listón naranja y no dejabas de mirarme por encima del libro que pretendías leer. Recuerdo cuando nos conocimos a las afueras de un festival de música, tenías un auto lujoso y un pésimo gusto para combinar tu ropa, pero fuiste amable y me llevaste hasta mi hotel aunque yo sólo te había pedido indicaciones. También recuerdo cuando nos conocimos por amigos en común, y durante una fiesta con muchas malas decisiones, te conté todos mis secretos mientras tú veías cómo tu celular se hundía hasta el fondo de la piscina.

Recuerdo también las despedidas, las veces en las que todo salió mal, las veces en las que no pudimos ser algo más. Las veces en las que tuve que dejarte ir un poco antes, y aquellas en las que yo decidí no esperarte.

¿Es esta la última vez? ¿Es este un final definitivo?

No lo sé.

Siempre he buscado algo real, algo que se sienta en cada parte de mi piel, algo que duela si tiene que doler, que sangre si tiene que sangrar. Algo que viva si debe vivir, y que muera si es momento de terminar. Querida, este momento es real, y si tenemos que morir ahora, no voy a intentar escapar.

Tómame en tus brazos, mírame a los ojos, dime que pudiste ver más allá de lo que yo pude ver, que descubriste algo que nadie más vio.

Di unas últimas palabras, sonríe una última vez aunque las lágrimas no se hayan detenido. Di que me amaste, que lo hiciste en todas las oportunidades que tuvimos.

Ahora siente el colapso, el impacto más próximo, la onda de choque. La fuerza letal que nos arroja, mírame por última vez antes de que todo acabe.

¿Sientes lo mismo que yo? El aire es tan pesado que no logro respirar, el estruendo da paso a un zumbido agudo, el dolor es repentino y profundo. Tejidos desgarrados y sangre tibia, polvo y metal fundido.

Pensamientos abrumadores, y después la nada.

Apocalipsis.

 

 

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s