Agua helada

Impacto al pecho, dolor profundo, sangre caliente. Agua helada.

El cuerpo se hunde rápidamente por la fuerza de la caída. Va dejando un rastro de sangre que no tarda en dispersarse en el agua y en atraer a los primeros depredadores.

Los ojos permanecieron abiertos todo el tiempo.

Y, en la superficie, ella bajó el arma y se puso de rodillas para no sentir los temblores que sacudían sus piernas tras haber jalado el gatillo.

Había sido demasiado real, demasiado íntimo. Ella no pudo soportarlo, tenía que asesinarla. Un disparo, un estruendo, un golpe contra el agua y se acabaría para siempre.

Visión distorsionada y huesos rotos.

Fue tan sincero que se convirtió en algo aterrador. Tenía que destruirlo y para hacerlo ella debía morir.

Sangre y tinta en el agua, decenas de páginas borradas, noches azules y un par de canciones, todo se hunde junto al cuerpo que, en el pasado, solía estremecerse entre sus brazos.

La cicatriz en el pecho, el tatuaje en la cadera, los lunares en la espalda. Tan familiar y ahora tan distante. Piel fría perdiendo todo lo que en algún momento estuvo dispuesta a ofrecer.

¿Estás satisfecha ahora?

Jamás podría saberlo.

Arriba, en la superficie, con las rocas clavándose en sus rodillas y aún temblando, tal vez por el frío, tal vez por el miedo, ella no lloró.

Jamás se disculpó.

Jamás se arrepintió.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s