Piernas

Tu cabeza sobre mis piernas, el viaje era cómodo, pero no podía evitar perder de vista la carretera.

Después, mi mano sobre tus rodillas.

Y mis rodillas en el suelo.

Piernas, pecho, cabello, ojos.

Y ese espacio de tu cuerpo que siempre puede encontrar un lugar entre mis labios.

Cuello, mandíbula, dedos.

Mi cabeza sobre tus piernas, la carretera vacía, tu mirada en el cielo.

La manera de rezar a un dios sin dejar de ser atea.

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