Mandarinas (Para Ivonne)

Árbol torcido, ramas largas, flores pequeñas, perfume en el viento.

Y mandarinas en tus manos.

Suenan las campanas, el camino viene a la memoria, el sol resplandece y nos abraza.

Tú y yo, las mandarinas y el aterrador futuro por delante.

Tus palabras pintan el mundo, fluyen una a una hasta iluminar el árbol y cubrirlo de ti.

¿Cuántos sentimientos caben en una mano fría? ¿Y cuántos más en la mandarina que va a los labios y derrama su jugo en el pecho?

Atardecer, pétalos al viento y la floresta lejana. Todo parece tan lento, pero no lo es.

No lo es.

El tiempo pasa, el árbol crece, las mandarinas maduran y las conversaciones fluyen.

Así inició, así continúa. Y confirmas que el tiempo pasa porque ahora llevas, entre todos tus recuerdos, un par de historias de una persona que un día fue una desconocida.

Palabras con sabor a mandarina.

El mundo se congeló, pero mantengo tu compañía.

Y ahora no se puede detener, no queda más que mirar al frente y esperar lo mejor, porque lo mejor es lo que vendrá aunque parezca lo contrario.

¿Cuántas emociones caben en el papel y la tinta?

Tú y yo, y el árbol de mandarinas.

La nieve se va y ahora nos queda la tierra. Dedos y raíces, citrino, la tierra y todo lo que pueda nacer en ella.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s